INTRODUCCIÓN
Era una habitación muy acogedora, estaba pintada en azul y decorada con conejos y patos. La colcha y los cojines de la cama eran a juego; sobre la cama había un teddy marrón con su collar azul. Si mirabas al techo podías ver que estaba repletito de estrellas y una gran luna que cuando la habitación estaba a oscuras brillaban como si fuera el cielo de la noche. En una esquina de la habitación había un caballito balancín. El suelo de moqueta era testigo de las noches en las que la mamá de Carlota le contaba historias para que se durmiera.
Había noches en que su mamá inventaba las historias, otras veces, le leía sus libros favoritos; “Stelaluna”, “El conejo de terciopelo azul” o “Las estaciones de Valdehelechos”, pero siempre historias que a la pequeña Carlota le encantaban.
Os contaré alguno de ellos, por ejemplo: “Las zapatillas que querían ser zapatitos de tacón”.
“LAS ZAPATILLAS QUE QUERÍAN SER ZAPATITOS DE TACÓN”
Como una noche cualquiera, la pequeña Carlota da un beso de buenas noches a su papá tras prepararse para irse a la cama. Una vez dentro de la cama espera impaciente que su madre llegue para contarle un cuento.
El cuento comienza asi…
María se prepara para ir a trabajar, hace la cama, pone el pijama bajo la almohada, recoge las zapatillas de casa y las mete en el armario.
Cuando María sale de la habitación dentro del armario empiezan a oírse unos sollozos. Eran las hermanas Pantu. Todos los zapatos y botas del zapatero comenzan a despertarse como cada mañana.
- ¿Qué os pasa? – preguntan las botas a las zapatillas.
- Somos muy bajitas y queremos ser zapatitos de tacón, responden las hermanas Pantu.
- ¿Por qué queréis ser zapatos de tacón? – dicen las botas.
- Porque son altos y bonitos . Los sacan de casa y presumen de ellos –responden las hermanas Pantu.
Los pares de zapatos pensaron que debían encontrar una solución. A media mañana se reunieron todos los zapatos del armario y llegaron a la conclusión de que no podían hacer que se convirtieran en zapatos de tacón, pero sí hacerles sentir como tal.
Pidieron al parchís que les prestaran los cubiletes para hicieran de tacones de las zapatillas. El parchís accedió para ver por fin felices a las hermanas Pantu no sin rogarles que los cuidasen puesto que eran una parte él.
Expusieron a las hermanas su idea y a estas les pareció bien.
- ¡Qué bonito se ve todo desde aquí arriba! Dijeron las hermanas mientras iban caminando por sus rincones favoritos del dormitorio.
Todo lo veían más bonito desde arriba hasta que se dirigieron a ese lugar que tanto adoraban: debajo del borde de la cama. Se sentían muy afortunadas de dormir ahí puesto que estaban cerca de María.
Y entonces, … ¡Oh decepción!
Resulta que ahora no cabían debajo de la cama.
Con la carita toda triste volvieron al armario un poco decepcionadas, dieron las gracias al parchís y se bajaron de los cubiletes.
- ¿Qué os pasa ahora? ¿Por qué estáis tan tristes?¿Ya no queréis ser altas? – preguntan las botas
Entonces las hermanas Pantu con una sonrisa contestaron:
- Al principio estábamos un poco tristes pero ya no porque nos hemos dado cuenta de que ser unas humildes zapatillas tiene una parte muy buena y que todos seremos mucho más felices si nos aceptamos tal y como somos, así, de esta manera si nos damos cuenta de lo bueno que tenemos no nos pasaremos las vida deseando ser lo que no somos o tener lo que no tenemos porque en realidad no lo necesitamos.
PREGUNTAS:
¿Cómo se sentían las zapatillas?¿Por qué?
¿Qué hacen sus amigo para ayudarles?
¿Por qué descubren que les gusta ser zapatillas?
¿Qué nos enseña este cuento?

Que bonito el cuento me a conmovido profundamente... Me alegra prima que te estrenes en el mundo de los blog y el internet.
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